Rollos de papel pintado necesarios para la pared

Estamos dispuestos a empapelar nuestro hogar o alguna de sus estancias con alguno de los preciosos diseños de papel pintado que hay en el mercado, pero ¿qué cantidad de rollos precisamos? ¿Cuántos rollos compro? ¿Y si me quedo corto? ¿Y si me excedo con la cantidad de rollos?

Es importante saber ante todo que siempre será mejor excederse en la cantidad de rollos (siempre dentro de lo normal) y tener papel pintado de reserva por si en un futuro precisamos de algún pedazo para realizar algún tipo de reparación en alguna zona dañada o deteriorada por cualquier motivo que quedarnos cortos con la cantidad.

Decir que las medidas estándar de los rollos suelen ser de 0’53 centímetros de ancho por 10,05 metros de largo. Una de las formas de poder calcular el número de rollos que necesitaremos para empapelar nuestra pared es haciendo unos sencillos cálculos que nos serán de gran utilidad para saber los rollos precisos. En primer lugar se debe dividir el ancho de la pared (o bien del perímetro de la estancia en cuestión) entre el ancho del rollo de papel pintado, es decir, los 0,53 centímetros de ancho, para conseguir el número de tiras se serán necesarias.

En segundo lugar debemos dividir la longitud de un rollo, es decir, los 10’05 metros de largo entre la altura que posee nuestra pared. De este modo conseguiremos el número de tiras que saldrán de cada rollo. Y en tercer lugar tendremos que dividir la primera cifra (o lo que es lo mismo el numero de tiras que necesitaremos) por la segunda cifra (es decir, el número de tiras que se consiguen de cada rollo), y de este modo conseguiremos el número de rollos total que necesitaremos para empapelar nuestra vivienda.

Es importante saber que en el caso de que la habitación cuente con ventanas, se tendrá que eliminar su anchura del perímetro total. Lo más adecuado es preguntar a tu profesional de confianza si tienes alguna duda. Además algunas empresas cuentan en su página Web con una calculadora para poder conocer el número de rollos que necesitamos.

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Estudia y entrena en tu residencia universitaria

Alojarte en una residencia universitaria durante el curso académico no implica ir de la universidad a tu habitación, y de tu habitación a la universidad. En una buena y completa residencia estudiantil podrás beneficiarte y hacer uso de infinidad de instalaciones a las que sacar el máximo provecho a lo largo de toda tu estancia.

Muchas son las instalaciones que tendremos  a nuestra disposición como jardines, solárium, sala de informática, sala de lectura, sala de música, sala multimedia y mucho más. Pero si por algo destaca una buen residencia universitaria de estudiantes es por contar con unas buenas instalaciones y equipos para aquellos que no sólo deseen entrenar su mente estudiando, sino que también deseen entrenar su cuerpo practicando uno o varios deportes.

Las residencias universitarias pueden contar con áreas o zonas reservadas para la práctica de infinidad de deportes. Actividades acuáticas, deportivas y de fitness en una gran cantidad de sesiones que serán puestas a tu entera disposición para poder descargar estrés o tensión acumulado del día o bien simplemente para mantenerte en forma y no oxidarte. Todo ello espacios a los que podrán acceder sin problemas estudiantes residentes.

Piscinas, pistas de tenis, gimnasio, pistas de pádel, pista de atletismo, campo de fútbol, saunas, hidromasaje, rocódromo, aerobic, y así una larga lista de opciones a nuestro alcance que nos permitirán tonificar y descargar energía después de clases. No dejes que tu cuerpo pierda agilidad y tono muscular como consecuencia del curso académico y dedícate al menos dos horas a la semana para mantenerte en perfecto estado y en forma.

Por otro lado, si eres de aquellas personas que tienen como pasión un deporte o bien desea dedicarse de forma profesional en un futuro a su deporte favorito, las instalaciones de las que podrás hacer uso te facilitarán tu entrenamiento diario pudiendo dedicarle muchas horas a ese deporte que tanto te gusta. Disfruta de los beneficios de una residencia universitaria con buena reputación y ponte en forma después de clase.

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Cuando el objetivo es no dejar herencia

Se habla de las muchas, muchísimas familias, que sufren grandes conflictos, grandes “terremotos” familiares a causa de las herencias, también se habla de las muchas familias que se pasan la vida organizando la herencia a dejar a los suyos como un tesoro, y se habla mucho de que cada vez más son las familias que valoran menos el legado y sí la vida de los que en vida han disfrutado de su patrimonio. Pero no son muchas las ocasiones de las que se habla de cuando la familia, de cuando una persona determinada tiene un patrimonio, unos herederos y no desea que estos leguen.

Obviamente de entrada la respuesta puede parecer fácil, si alguien no quiere legar su legado que desherede al que va a legar y punto, que establezca a quienes si que desea legar, o en ausencia de estos que marque a organizaciones, instituciones o quien sea que desea que se quede sus bienes antes de que pasen a manos de quien no desea y ya está, pero no siempre resulta tan fácil.

Y no siempre resulta tan fácil pues existen casos (en el caso de los hijos por ejemplo) en los que existe la denominada “legítima”. La legítima no es nada más que una parte porcentual de los bienes de los progenitores que a su fallecimiento corresponden al hijo, simplemente por ser eso, por ser hijo o hija.

Pero ¿qué sucede cuando ese hijo no es nuestro querido retoño y si que es un ser al que despreciamos y no queremos saber de él? Difícil, y aquí valga una recomendación: si nos encontramos en ese caso puede resultar más recomendable el hacer que no existan bienes, que el deslegitimar al indeseado heredero de los bienes.

Dicho de otra forma, es posible técnicamente dentro de la ley desheredar también de la legítima al hijo/a que no deseamos que legue, pero no nos engañemos, ese, además de ser muchas veces un proceso penoso emocionalmente, es un proceso difícil judicialmente, que podremos llevar a cabo si queremos pero puede que sería más conveniente que en vida nos deshiciésemos de nuestros bienes, es decir, que lo vendiésemos todo (a 1EUR, que lo regalásemos, etc.) a quienes deseamos (reservándonos el derecho de usufructúo y todo lo que corresponda mientras vivamos) que quede.

Todo ello con el objetivo final de que en el momento de nuestro fallecimiento no quede nada en el legado que pudiésemos haber dejado a testar. A cada caso una fórmula, y para ello por muchos motivos, también fiscales y legales, es del todo deseable consultar a un buen profesional del tema.

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deshaucios express.